El macizo del Montgrí es una gran formación caliza que se alza haciendo de frontera natural entre el Baix y l’Alt Empordà. Se considera el gran guardián de la zona, desde donde podréis disfrutar de unas vistas inmejorables, una gran panorámica de 365º desde el Canigó, pasando por la  bahía de Roses y Sierra de Rodes, la costa de L’Estartit y Illes Medes, y hasta la llanura y desembocadura del río Ter. Encontraréis una gran variedad de flora protegida, varias ermitas en ruinas, dunas y sus senderos. El macizo, dicen que recuerda a la figura de un obispo dormido y estirado que con la punta de los dedos de los pies parece querer tocar las aguas del Mediterráneo. Otros dicen que recuerda a la figura de una mujer desnuda tumbada o la cara de un dragón. Juzgad vosotros mismos y dejad volar la imaginación:

Foto: Joan Altimira

Uno de los itinerarios más agradecidos, y apto para todas las edades, es el que sube al castillo del Montgrí. Se trata de una ruta corta, que se puede hacer en una mañana o una tarde y que tiene un destino muy atractivo: un auténtico castillo (inacabado) con grandes murallas, portal de acceso y escaleras de caracol que llegan arriba de las torres. El castillo del Montgrí se empezó a construir entre 1294 y el 1301, a iniciativa del rey Jaume II para defenderse de las amenazas de los condes de Empúries, pero las obras no se terminaron nunca. Así que lo que podemos ver hoy es un castillo inacabado con altas murallas coronadas por sillares perfectamente dibujados y con cuatro torres cilíndricas adosadas a los lados.

Desde la calle del Camí de les Dunes, situada a los pies del macizo del Montgrí, en el término de Torroella de Montgrí, podréis elegir una de las tres rutas que se pueden hacer desde este punto: el castillo, a la ermita de Santa Caterina o a las dunas. A partir de aquí encontraréis las marcas del GR (rojas y blancas) que debéis seguir hasta el castillo. En veinte minutos se llega al inicio del collado de la Creu, donde pasaréis por delante de tres curiosas capillas de piedra. Estas construcciones son pequeñas estaciones de rosario del camino de peregrinación a la ermita de Santa Caterina.
Llegando al castillo, veréis que la fachada principal está orientada a mediodía y se encuentra el portal de acceso (siempre abierto), formado por un arco de medio punto. Por una escalera de caracol de una de las torres accedemos a los miradores para disfrutar de una vista espectacular del Empordà, con las Medes delante, la playa de Pals a un lado y la bahía de Roses al otro.

Si queréis continuar, siguiendo las marcas del GR llegaréis hasta la ermita de Santa Caterina donde podréis hacer un buen pícnic. La ermita, enclavada en el corazón del macizo del Montgrí, fue fundada hacia el 1392, por tres frailes de Montserrat que se fueron del monasterio por desavenencias con sus superiores, a raíz del período de crisis vivido entre 1378 y 1417 por la Iglesia católica. El edificio ha sufrido multitud de reformas a lo largo de los años. Durante los S.XVII y XVIII, el hambre, guerras y pestes convirtieron Santa Caterina en un lugar excelente de devoción popular; es por ello que el día 25 de noviembre, día de la Santa, se celebra un encuentro en su honor, a quien se atribuye la salvación del pueblo de Torroella de Montgrí de estos estragos.

Pues ya lo sabéis, sólo hace falta la ropa deportiva, las ganas de pasarlo bien y que os pongáis en ruta. Recuerde que las casas Naturaki del complejo Albons Resort se encuentran a 18 minutos en coche de Torroella y del Macizo del Montgrí y os permiten disfrutar de este maravilloso tesoro del Empordà.

Foto portada: naturalocal.net