El Castillo de Sant Ferran de Figueres fue construido en el siglo XVIII y es considerado como la Fortaleza abaluartada más grande de Europa. Declarado bien de interés cultural y catalogado como Monumento Histórico Artístico, bien merece una visita. Está situado encima de una colina a 1000 metros del centro de Figueres, a 800 metros del Teatro Museo Dalí y al lado de la llanura ampurdanesa. Ofrece vistas panorámicas de la Albera, zona fronteriza entre Francia y la Bahía de Roses, motivo por el cual fue construido en este lugar libre de obstáculos visuales como fortaleza para poder cumplir la función de vigilancia de la frontera.

Muchos vecinos de Figueres recorren a diario el camino de ronda que bordea el Castillo para hacer deporte. Las vistas panorámicas son extraordinarias, y en un día de tramontana con el cielo transparente y sereno se puede contemplar parte de nuestras montañas y cordilleras más notables: el Montgrí, las Gavarres, el Montseny, Rocacorba, la Alta Garrotxa, el macizo del Canigó, las Salinas, la Albera, la sierra de Rodes y para cerrar los 360 grados, la bahía de Roses.

Como las dimensiones del Castillo son excepcionales, las visitas al Castillo de Sant Ferran se agrupan en dos tipos: visitas al recinto interior y visitas al recinto exterior y los espacios subterráneos.

Las visitas al recinto interior se realizan siguiendo un itinerario debidamente señalizado y duran aproximadamente 1 hora.

Pero si deseáis adentraros en los mundos subterráneos y desconocidos de esta fortaleza, no os podéis perder el recorrido por la Catedral del agua. Nosotros lo hemos hecho y es altamente recomendable, pasaréis un rato de lo más divertido y entretenido. Se trata de una visita activa en la que se realiza un recorrido comentado por el foso de la fortaleza (2.500 m) a bordo de vehículos todo terreno del ejercito, toda una experiencia. Incluye la visita a las galerías subterráneas de contramina y la navegación a bordo de embarcaciones neumáticas por el interior de las cisternas de la Fortaleza.

Como curiosidad, las cisternas, que son de gran tamaño, conservan el mismo agua que hace 40 años, sin embargo, es absolutamente transparente ya que no le da el sol. La visita al interior de las cisternas es espectacular y, tanto a pequeños como a mayores, os harán sentir como auténticos exploradores. Esta visita dura aproximadamente una hora y 45 minutos y es imprescindible reservar. Eso sí, si tenéis claustrofobia o no os hacen mucha gracia los lugares oscuros y cerrados no es para vosotros!

Tenéis más información sobre el Castillo y las visitas en el siguiente enlace. En cuanto os acerquéis a sus puertas, las dimensiones del Castillo de San Fernando (320.000 m2), sus murallas, el gran patio de armas o las galerías subterráneas os dejarán boquiabiertos.