Paraje recóndito del Alt Empordà, mundo de artistas, de bohemios, de “tocados por la Tramuntana”, Cadaqués tiene magia. En invierno te invita a paseos románticos de la mano de la tramuntana, y en verano a perderte dentro de sus calas recónditas. Algunos lo comparan con una isla por su difícil acceso. Un pueblo de costa que deslumbra con sus casas blancas y las barcas de pescadores en el mar. Tanto si tomáis un paseo por sus callejuelas o contempláis su belleza desde el mar, Cadaqués es un pueblo que os dejará boquiabiertos.

Situado en el lado oriental de la península del Cabo de Creus y considerado por muchos como la perla de la Costa Brava, la sencillez de sus casas locales contrasta con los edificios lujosos que construyeron los indianos más afortunados que emigraron y se enriquecieron haciendo las Américas.

Gracias a su encanto y la belleza de su paisaje, Cadaqués atrajo artistas autóctonos y extranjeros. Uno de los más representativos es el célebre pintor Salvador Dalí, que se estableció de forma definitiva, y dio a conocer el pueblo todo el mundo inmortalizándolo en muchas de sus creaciones. En los años 60 llegó el fenómeno del turismo en Cadaqués, ya que, como ahora, atraía por su autenticidad. Su aislamiento geográfico provoca que este hecho perdure.

Cadaqués, pueblo de origen medieval, se encuentra erigido sobre un cerro de piedras de pizarra. Es un recinto amurallado que guarda dentro un conjunto de calles laberínticas con su pavimento original. Paseando por estos callejones llegaréis al punto más alto, donde se encuentra la iglesia de Santa María de Cadaqués y desde donde tendréis una bonita panorámica del pueblo, de la bahía de Cadaqués e incluso del pequeño faro de Cala Nans. Es un lujo para los sentidos entrar en las numerosas galerías de arte que se extienden a lo largo de sus callejuelas, donde seguro que se esconde algún pequeño tesoro.

Y en verano, nada mejor que disfrutar de la gran variedad de playas únicas en toda la Costa Brava por su singularidad y belleza. Uno de los elementos más característicos tanto de las playas como de las calas son los guijarros de mar y las rocas, donde el paso del tiempo las ha provisto de formas muy curiosas. Este fenómeno ha servido para dar nombre al camello, el águila o la tortuga, todas ellas rocas del Cabo de Creus.

Ya lo sabéis, tanto si paseáis por las “orillas” que bordean el mar, por los callejones empedrados, visitáis una de sus muchas viñas, os bañáis en una de las calas de guijarros … Desde cualquier ángulo Cadaqués tiene una luz especial que cautiva los sentidos!