Como mujer, como trabajadora, como empresaria y persona que tiene un equipo de trabajadoras y trabajadores en la empresa que fundé me veo en la necesidad moral de escribir este post.

Ahora que ya han pasado unos meses lo escribo desde la calma y no de la impotencia, estrés e incredulidad con el que viví la situación en su momento.

La nuestra es una empresa pequeña y joven, con una media de edad de unos 38 años, con 13 personas, 11 mujeres y 2 hombres. Por el tipo de trabajo, horario y sector en el que nos movemos, cada vez que hemos buscado una persona nueva y hemos hecho entrevistas de trabajo, se nos han presentado muchos más currículos de mujeres que de hombres. Ahora bien, en la selección final siempre nos han quedado un par de mujeres y un hombre. Sin embargo, somos 11 mujeres.

Cuando cogimos a Jenny tenía un hijo de 2 años. En la selección teníamos 3 personas finalistas y una de las preguntas que nos hicimos es, ¿y si quiere volver a ser madre? Era la primera persona que cogíamos en la oficina y no podíamos permitirnos una baja de maternidad durante el siguiente medio año. Nos encantaba su perfil y quisimos ser lo más transparentes posible, nos resistimos a rechazarla por este hecho y le preguntamos si quería ser madre. Nos dijo que sí y le pedimos que esperara medio año a quedarse, confiamos en ella. Así fue, hasta después de un año y medio (Abril de este año) no nació el segundo hijo de Jenny, Uriel.

Jenny se encontraba mal a mediados de enero -en enero y febrero a Naturaki tenemos más de 100 emails y 50 llamadas el día -, seguramente tenía estrés, junto con motivos personales, le provocaban contracciones. Aguantó un mes más, las contracciones iban a más y a mediados de febrero el médico le dijo que cogiera la baja, mientras que nosotros apenas estábamos comenzando el proceso de selección de la persona que la sustituiría, ya que en principio ella tenía que trabajar hasta abril. Enseguida encontramos a Alba – 30 años, con pareja y en edad de tener hijos, nos volvimos a preguntar si tendría hijos, pero esta vez ya nos importaba bien poco! Teníamos claro que no dejaríamos perdernos una persona como ella por eso – pero tenía que dar 15 días a su actual la empresa. Recuerdo estos 15 días como un caos, teníamos que hacer todas las tareas de Jenny entre Anna y yo, además de las nuestras.

En medio de todo esto nos dicen que la baja de Jenny no se considera baja por riesgo de embarazo! Es una baja por enfermedad común, como si estuviera enferma, por lo tanto cobrará un 60% del 4º al 20º día y a partir del día 21, el 75% de la base de cotización del mes anterior a la baja hasta que nazca Uriel. Nosotros como empresa, seguiremos pagando su seguridad social y por lo tanto no tendremos ninguna bonificación de seguridad social para contratar la Alba, ya que no estará cubriendo una baja de maternidad. Además, como la contrataríamos antes de que diera a luz, no tendríamos ninguna bonificación hasta que Jenny estuviera de baja por maternidad! Es decir que tendríamos que pagar la SS de Jenny y de Alba durante todos los meses de la baja!

Considero surrealista y prehistórico la penalización para la mujer embarazada y para el empresario/a, por el hecho de que se coja la baja por tener contracciones.

Me parece patético que dependa de la categoría profesional que tiene una mujer para considerarlo baja por riesgo de embarazo o baja por enfermedad común, la baja por un motivo o por otro es por embarazo, no?! Es evidente que hay profesiones que requieren una baja más avanzada (enfermeras, trabajar con productos químicos, gente que tiene que aguantar peso…) pero me parece muy injusto que no se incluyan profesiones que pueden tener altos niveles de estrés (y más hoy en día, cuando está científicamente demostrado perjudicial para la salud que este puede llegar a ser). Entiendo que una persona que contesta 100 emails y 50 llamadas al día puede sufrir estrés o simplemente se puede encontrar mal y por ello debería considerarse baja por riesgo de embarazo.

Hace menos de 1 año cogimos Anna, también en edad de tener hijos, sabiendo que quería tenerlos. Le preguntamos directamente a la entrevista, le pedimos lo mismo que a Jenny: “sólo te pedimos medio año, te necesitamos este medio año”. Por otra parte, todo nuestro equipo de limpieza son madres. Ahora todas ya hace tiempo que están con nosotros y como mujer en edad de tener hijos, me siento orgullosa de que en nuestra empresa podamos hablar abiertamente del hecho de querer ser madres, sin que sea tema tabú y que ninguna de ellas tenga que sufrir por si la echaremos o no, nunca nos ha pasado por la cabeza. Hubiera sido un error no contratar a cualquiera de ellas.

Me encantaría que todas las mujeres que tengo a mi alrededor les pasara lo mismo y que trabajaran en lugares donde puedan hablar abiertamente del hecho de ser mares. Creo que el hecho de que una mujer sea madre debería destacarse en el currículum, debería ser un mérito más, no algo que se oculte o se penalice. Una madre es una persona que tiene un máster en muchos ámbitos, se sabe organizar, sabe tomar decisiones, sabe qué es el sacrificio y la lealtad …

A la administración/Estado les diría que una de las tareas que se espera de ellos es la de velar por el bienestar social, y creo que debería procurarse para las mujeres de cualquier grupo profesional en cualquier etapa de la embarazo. Está muy bien llenarse la boca con que hay que aumentar la natalidad del país pero donde están las facilidades para que como mujer sientas que todo te ayuda y como empresario/a no te estén añadiendo un sobre coste por el hecho de que un a trabajador/a se coja la baja? A los empresarios/as que siguen prefiriendo hombres a mujeres por las “cargas familiares” que las mujeres tenemos, les diría que dejarse perder un currículum por el hecho de que una mujer sea madre es patético, tristemente la baja por maternidad son 4 meses en este país. La reflexión que me hago a nivel personal sería, quien los llevó al mundo a ellos? Es más, seguro que muchos/as de estos/as tienen hijas. Si esto lo está leyendo algún/a de estos/as empresarios/as, les diría que si tienen una hija, un día un/a empresario/a como ellos, descartará el currículum de su hija y la dejará perder por el simple hecho de ser madre o quizás, en un futuro, quererlo serlo.

Por otro lado como empresaria, también soy consciente de que los números tienen que salir y que empresas con un cierto tamaño, con muchos currículos y diferentes problemáticas no se quieran o no puedan permitirse el lujo de tener en cuenta esta vertiente más humano.

Es cierto que el objetivo de cualquier empresa es ganar dinero, pero confío en que no tiene por qué ser el único. En Naturaki, nuestro objetivo es llevar una óptima gestión de casas con encanto en la provincia de Girona y que los clientes que las disfrutan y los propietarios estén contentos, esto lo conseguimos con el que para nosotros es el mejor equipo de personas y esto hace que al final del año ganamos dinero.